Ni de un repollo, ni de cabezas brillantes..
¿De dónde sale esto del “Estatuto”?
Si bien en nuestro tránsito por la facultad no solemos escuchar la palabra “Estatuto” referida a nuestro propio Centro de Estudiantes (CECSo), el debate y las propuestas en torno de él no son nuevos, sino que distintas agrupaciones y compañeros/as hemos retomado este tema a lo largo de los años. Sin ir más lejos, La Juntada y El Viejo Topo hemos propuesto la apertura de un proceso estatuyente en la plataforma que elaboramos para las elecciones, el año pasado. Así como en otras universidades de nuestro país y también en otros ámbitos se han plasmado históricamente en un estatuto los modos de funcionamiento y de organización, creemos que hoy es el momento de que Sociales dé ese paso y plasme en palabras, a través de la discusión colectiva, qué tipo de herramienta gremial estamos construyendo.
¿Pero un Estatuto, para qué?
Organizados/as para pensar (y potenciar) nuestra organización
En los últimos años venimos ensayando y fortaleciendo para el CECSo herramientas organizativas autónomas, democráticas y desde abajo: comisiones de trabajo, experiencias incipientes de cuerpo de delegados/as, asambleas. Las luchas que hemos sostenido en Sociales nos han permitido ir formándonos políticamente, realizar un proceso de aprendizaje, obtener importantes conquistas, todo lo cual conforma un valioso proceso de acumulación para el movimiento estudiantil. El conflicto del año pasado en el que conseguimos el tercer pliego del Edificio Único, el Comedor y el sistema de Becas es el más reciente ejemplo de esto. Creemos que un Centro de Estudiantes es y debe ser una herramienta democr&aacu te;tica y abierta a la participación, que nos permita organizarnos para defender la educación pública y luchar por su transformación. Sabemos que este camino ha sido emprendido desde hace tiempo, y en él nos encontramos con tantos/as otros/as compañeros/as y agrupaciones políticas de la facultad. Es sobre esta base, y apuntando a consolidar estos principios y las formas en las que se expresa, que nos proponemos iniciar un proceso estatuyente.
Vale preguntarse entonces ¿por qué consideramos que un proceso estatuyente nos permitiría consolidar lo ya acumulado (y por eso potenciarlo?
Lograr una síntesis en palabras de nuestras experiencias (sus objetivos, sus diferentes métodos y herramientas) conllevaría un grado mayor de institucionalización de nuestras prácticas. Nos parece que éste es un buen momento para discutir un Estatuto porque nuestras experiencias tienen un grado interesante de maduración, y que la posibilidad de ‘estatuirlas’ es un salto cualitativo para ellas. En relación a esto, de ninguna manera pensamos en un Estatuto como un ‘reglamento’ que debamos cumplir y al que tengamos que ajustarnos, sino al contrario: como una síntesis de nuestras experiencias previas y como un medio para seguir canalizando nuestro dinamismo y repensar nuestras formas de organización. Además, también significa avanzar en la democratización del CECSo, al esclarecer una vez más que éste no es ‘propiedad’ de la agrupación o frente que eventualmente gane las elecciones, sino del conjunto de los/as estudiantes, y que somos/as todos/as quienes decidimos por qué y cómo organizarnos durante todo el año, y no sólo en el momento de votar. Un Estatuto implicaría que cualquier intento regresivo sobre nuestras formas democráticas y desde abajo, tendría, al menos, un freno.
Claro que un CECSo que ‘sea’ de todos/as no es algo que pueda darse de un día para el otro, pero como ya señalamos, consideramos que existe un valioso camino hecho en pos de ello. Justamente, el proceso estatuyente puede ayudarnos también a seguir apropiándonos del CECSo en forma colectiva, a fortalecer ese movimiento que queremos construir, con la capacidad crítica de pensarse a sí mismo, y con el protagonismo necesario para no dejar en otros/as la decisión de por qué y cómo luchar. En este sentido proponemos que la construcción del estatuto se dé a través de un proceso de discusión y reflexión colectiva sobre las formas en que nos organizam os, para que todos y todas tomemos la palabra y las decisiones en nuestras manos, siendo éste un proceso por el cual ir sintiéndonos no sólo parte, sino protagonistas.
El proceso estatuyente se nos aparece como expresión y como forma de seguir construyendo un movimiento estudiantil activo, crítico y combativo, que pueda organizarse para luchar y disputar desde lo político, lo gremial lo académico y lo cultural por una educación realmente pública y una orientación crítica del conocimiento, que sea un arma para la transformación de la sociedad. Y este avance mismo confrontará con el lugar predominante que, dentro de la Universidad, muchos/as esperan que tengamos los/as estudiantes: pasivos/as, en un tránsito fugaz y sin dejar una huella en las decisiones que se toman en la facultad . Nuestra organización nos diría, pese a las voces que dicen lo contrario, que sí es posible otra forma de organización: para las carreras, para la universidad, en fin... para la sociedad.
Poniéndonos en movimiento...
¡Estatuyentes, Instituyentes, y Creativos/as!
¿Y cómo podemos hacer para tener esta discusión contemplando al conjunto de los/as estudiantes? Nuestra propuesta incluye distintas formas y niveles de participación.
Nos parece necesario poder encontrarnos en una comisión de trabajo del CECSo, que esté abocada al proceso estatuyente, dado que hay muchas tareas que nos exigen un ejercicio continuo de pensamiento y producción para abonar al proceso de discusión colectiva. Por ejemplo: sistematizar discusiones previas, como las que se dieron en las Jornadas sobre Movimiento Estudiantil (durante el 2009 y el 2010); pensar estrategias para abrir el debate y hacer que todos/as los/as compañeros/as estén informados/as sobre el proceso y las discusiones que se estén teniendo; pensar instancias y actividades más amplias que la propia comisión, para el debate, la reflexión y la elaboración; entre otra s posibles, que seguramente, irán surgiendo en el encuentro con otros/as compañeros/as y la puesta en marcha del proceso.
Otro elemento que consideramos fundamental son los cursos. Como contábamos, nuestra apuesta es que este proceso sea tomado por la mayor parte de los/as compañeros/as, haciendo posible las condiciones para esta participación. Por esto, entendemos que debemos pensar, discutir y producir desde nuestro espacio más cotidiano: las aulas. Así, podríamos ir generando un ‘ida y vuelta’ entre la comisión y los cursos, haciendo llegar los insumos y materiales que vaya preparando la comisión, llevando a ésta las inquietudes, ideas, propuestas y debates de los cursos.
Y también, recurriremos a instancias que históricamente nos hemos dado como movimiento: las asambleas; campañas para que todos/as los/as compañeros/as nos enteremos de que elaboraremos un estatuto; jornadas; etc.
A su vez, en pos de que la discusión sea realmente rica, nos parece que los debates no tienen que darse en abstracto o a partir de generalidades sino desde ejes concretos, que sean los que permitan recoger propuestas y experiencias previas, y plantearnos nuevas preguntas. Proponemos que estos ejes ordenadores sean: los principios políticos del CECSo; sus formas de organización; y el funcionamiento en los espacios de gestión.

Actualizado (Martes, 26 de Abril de 2011 03:22)




