¿Valieron la pena 45 días de toma?
Sí. Creemos que fueron necesarios. Después de 45 días de toma de la facultad y de la obtención de todas las reivindicaciones que se planteó el movimiento estudiantil consideramos importante esbozar algunas líneas de balance y reflexiones sobre el conflicto, que ayuden a pensar, enmarcar y plantear perspectivas frente a este enorme proceso. Intentaremos responder a la pregunta inicial para aclarar algunas cuestiones.
En primer lugar queremos destacar la importancia de que pudimos terminar un conflicto de una manera poco cotidiana: Siendo miles y ganando. Frente al desgaste, la división, o la derrota, que lamentablemente algunas veces coronan los conflictos, en este logramos todo lo contrario. ¿Por qué fue necesario tanto esfuerzo y tanta lucha para obtener nuestras reivindicaciones? ¿Cómo es que pudimos llegar a este excelente puerto?
A la primera pregunta respondemos: La lucha y la organización es la única garantía que tienen los sujetos políticos, en este caso el movimiento estudiantil, para hacerse oír. Queremos romper con esa fraseología que dice que todo lo que ganamos ya estaba dado, que se podía obtener a partir de un supuesto diálogo con autoridades. Es claro que si eso fuese posible todo este conflicto no hubiese existido. No nos escucharon cada vez que mediante el Centro de Estudiantes planteamos nuestras demandas y preocupaciones, no trataron los temas en las comisiones correspondientes del Consejo Directivo, y nos ningunearon las primeras semanas de toma. Después de 30 días de toma se dignaron a escucharnos y en la mesa de diálogo obtuvimos:
1) Las refacciones de las sedes MT y Ramos, por un presupuesto de alrededor de $5 millones;
2) una comisión cuatripartita (estudiantes, docentes, no docentes y la gestión de la Facultad) de seguimiento de las obras del edificio único y de las refacciones;
3) un sistema becas de ayuda económica para apuntes y alimentos, en un monto de $120.000 anuales -es la primera vez que en Sociales conquistamos estas becas-;
4) un comedor transitorio en Constitución, totalmente equipado. Ya que recién cuando se muden todas las carreras se inaugurará el comedor definitivo (cuando se termine el 3er pliego). El comedor que ya está funcionando en la sede es resultado de que durante la toma los/las estudiantes decidimos abrirlo y autogestionarlo;
5) un futuro debate, con toda la comunidad de la Facultad, sobre la LES y la CONEAU y la acreditación de los posgrados;
6) el pronunciamiento de la Facultad, ante los tribunales y por todos los medios de comunicación, por el cierre de las causas abiertas a estudiantes.
Si todo esto ya lo tenían pensado lo hubiesen dicho antes. Si no lo hicieron fue por su incapacidad, o porque efectivamente sólo con nuestra lucha pudimos poner en evidencia todas las necesidades y reclamos que teníamos. Los canales institucionales no funcionaron.
También queremos recordar que el Ministerio de Educación, responsable de la situación de la Universidad, nos ninguneó continuamente. En la primera reunión que tuvimos hace más de 4 semanas no tenían idea de cómo se construía el Edificio Único y lo único que afirmaban era que toda la culpa era del Rectorado. Quedaron en esa misma reunión en averiguar los datos necesarios y comunicarse con nosotros. Jamás lo hicieron. Ni siquiera nos aceptaron una segunda reunión ante el pedido constante. Tuvimos que acampar una noche y bloquear los accesos para que nos atiendan. En dicha reunión nos prometieron reuniones conjuntas con Planificación y con el Rector. Esperamos una semana y las reuniones no aparecieron. Recién cuando decidimos entrar al Ministerio y afirmar que no nos íbamos hasta no tener una respuesta concreta fue cuando se hizo la reunión con el Rector y el Ministerio y nos dieron la partida presupuestaria. Lo que conseguimos entonces fue el punto más importante de las reivindicaciones que sosteníamos: el compromiso de una partida presupuestaria para “no menos del 30%” del total del tercer pliego del edificio único (alrededor de 20 millones de pesos), y la licitación en enero del 2011, apenas concluyan las obras del segundo pliego. Esto es de suma importancia, y frente a los que tergiversan la información, no es algo que estuviera de antemano, ni es lo mismo que nos dijera previamente el Ministerio de Educación. La partida extraordinaria no está sujeta a la prioridad que oficialismo u oposición quieran darle en el presupuesto 2011 a Sociales, conseguimos que sí o sí el tercer pliego se pone en marcha el año que viene, y no en cualquier momento, no con el riesgo de un parate en las obras por meses y meses como ya ha sucedido, sino en enero. Y lo arrancamos en ese momento.
Otra vez la lucha, el esfuerzo, la organización fueron claves para hacerse escuchar y obtener respuestas. Sin esto la puerta del Ministerio todavía estaría cerrada. Hoy podemos afirmar que la dejamos abierta para que a otros les sea más fácil reclamarles a los funcionarios.
El Rector Hallú es otro de los grandes responsables de la duración de nuestras medidas. Nos movilizamos dos veces al Rectorado para asistir al Consejo Superior, el cual está vallado hace dos años, donde sólo se permite la entrada de 5 estudiantes y donde no podemos hacer uso de la palabra, sino que ésta está permitida sólo a los consejeros. Nos vimos ninguneados las dos veces. Respondieron con evasivas. No pudimos conseguir una reunión. Se desentendieron del problema. Sólo cuando el Ministerio le ordenó a Hallú hacerse cargo, a partir de la ocupación del Ministerio fue cuando se sentó a hablar.
Queremos dejar en claro que los funcionarios se desentienden de los problemas y reclamos de nuestra Facultad. Que estos sólo quedan en evidencia cuando hay un movimiento estudiantil que persiste en sus medidas y reclamos y pone en jaque la comodidad de los sillones del poder. No lo aprendimos hoy, sino que está demostrado por los 14 años de historia del edificio, donde la construcción del mismo sólo avanzó cuando hubo movimientos fuertes que desafiaban la desidia de las autoridades. 2002, 2008, 2010 fueron los años donde se avanzó en la construcción. Estos años coinciden con los movimientos que hicieron avanzar las demandas.
¿Fueron necesarios entonces los 45 días, las innumerables marchas, las clases públicas, la ocupación del ministerio? Estamos seguros de que sí. Los resultados lo demuestran. Ahora nuestra tarea es velar por que todo lo conseguido se lleve a cabo. Nos mantendremos alerta, frente a los cómodos funcionarios, que ya no pueden ignorar la fuerza de los estudiantes de sociales.
Actualizado (Martes, 21 de Diciembre de 2010 19:16)




